Cómo afrontar la pérdida de un bebé

Cuando te quedas embarazada, te sientes madre desde el primer momento que obtienes la noticia. Tanto tú como tu pareja, vais generando ideas sobre vuestro bebé, una ilusión, un proyecto de vida que se va elaborando en torno a la idea de un nuevo miembro en la familia. Os hacéis preguntas: ¿ cómo será?, ¿será niño o niña?, ¿podremos darle todo lo que necesita?, ¿ cómo será nuestra vida con él?

El bebé acompaña a los padres, os acompaña, en todo momento desde que comienza la gestación en la creación de un futuro juntos.

Por tanto, si recibes la noticia de que no tiene latido, o existen malformaciones que no son compatibles con la vida, o pasas por un parto prematuro que no sale adelante y fallece tu bebé, se rompe este proyecto vital. Aparece el duelo, no solo referido a la pérdida física sino también a la pérdida de ese proyecto, esa pérdida emocional, esa ruptura de vida, de ilusión.

¿Qué se considera pérdida perinatal?

La OMS define muerte perinatal a la muerte del bebé entre la semana 22 de gestación y los 7 días después del nacimiento del mismo, tras el parto. No obstante, el dolor por la muerte del bebé es independiente de la semana en que esta se produzca, ya que para ti se trata de tu hijo desde el primer momento que has conocido la noticia del embarazo.

Uno de los factores que hace más duro el duelo perinatal, es el hecho de que se trate de un proceso considerado tabú por la sociedad. Cuando se produce este tipo de sucesos, las madres que pasáis por ello soléis recibir frases de apoyo del tipo “mejor ahora que no conoces al bebé”, “la naturaleza es sabía”, “eres joven, ya tendrás más”.

Estas frases se centran en olvidar la pérdida, en reemplazarla por otro embarazo nuevo, cuando tú no piensas en otro bebé, piensas en tu bebé. Todo ello, hace que aumente la incomprensión sentida, lo que además acrecienta el dolor subyacente, el no permitirse hablar de la experiencia por miedo a no sentirse arropado, la frustración de no sentir ese recogimiento social ante tu dolor hace que muchas veces no lo comuniques, no exista ese desahogo, no pidas ayuda.  Y no hay experiencia más dolorosa, que aquella que se queda dentro.

¿Es necesario olvidar lo sucedido?

La respuesta es claramente es no. No se trata de olvidar. Se trata de procesar lo ocurrido, afrontar, adaptarse a la nueva situación en la que ya no se encuentra físicamente tu bebé pero sigue acompañándote para siempre en tu corazón.

Pasarás por las etapas normales de un duelo, comenzando por  el shock debido a una profunda tristeza que te invade, hasta el enfado y la rabia porque tu hijo no llegó a nacer, murió.  Sentimientos de irrealidad donde te verás reviviendo los momentos felices antes de conocer la terrible noticia o incluso puedes imaginar algunos momentos que no llegaron a darse, como dar a luz a tu bebé, amamantarlo. Y con el tiempo, te encontrarás finalizando el proceso ante el hecho de aceptar la nueva realidad por muy dura que sea.

Es importante hablar de lo que sientes ante este proceso tan doloroso, comunicar el dolor de la pérdida, las ilusiones rotas, tener un espacio en el que te sientas segura, en el que puedas pedir ayuda. Y dejar tiempo para, de nuevo, recolocar todo lo ocurrido, elaborar un nuevo proyecto de vida en el que siempre estará presente tu hijo, tener su recuerdo e incluirle en el futuro, de forma que no se olvide, pero si aceptes y se suavicen tus emociones para poder afrontar este momento.

¿Qué se puede hacer para ayudar durante el duelo perinatal?

Es tarea de la sociedad, tanto familiares como profesionales apoyarte y tratar de ayudar en este proceso. Acompañarte en este proceso doloroso, a ti y a la familia, dotarte de un espacio donde puedas expresar lo que sientes y arroparte en la medida en que se pueda. Dejarte tu tiempo para aceptar lo ocurrido, sin prisas, a tu ritmo, pero a tu lado.

Es importante evitar ciertas frases hechas, como he citado, que solo se centran en borrar lo ocurrido o restarle importancia al momento de duelo.  Muchas veces un abrazo en silencio, sana más que las palabras de apoyo. Dejar claro que se está para lo que se necesite, es el mayor punto de apoyo.

A veces afrontar  la pérdida de un bebé supone una experiencia  tan profundamente dolorosa que puede resultar complicado. No olvides que siempre puedes contar con la ayuda psicológica de un profesional que te guíe y te permita avanzar en esas etapas del duelo hasta lograr aceptar la nueva realidad de vida.

Beatriz Rubia Herraiz: Psicóloga.

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