El verano y sus infinitas oportunidades de estimulación psicomotora

El calor, la piscina, la playa y, en general, el aire libre son varios de los muchos ingredientes estrella del verano y de las vacaciones. Los días son más largos, podemos pasar más tiempo en familia y, normalmente, más relajados, lo que nos abre puertas a un sinfín de posibilidades para disfrutar de nuestros peques y estimularles jugando.

Os recordamos en este post algunos juegos divertidos que podéis hacer con vuestros hijos, sobrinos, primos pequeños, etc. en los diferentes contextos veraniegos, resaltando lo importante que es lo de “aprender jugando”.

El pie descalzo

Para empezar, queremos resaltar la importancia de estimular la planta del pie.

El calor y los entornos por los que nos movemos estos días son propicios para llevar “los pies al aire». Y algo tan sencillo como caminar descalzo puede ser una estimulación muy potente y saludable para tu peque, a la par que divertido.

El pie tiene un montón de receptores sensoriales capaces de darnos mucha información sobre qué estamos pisando y cómo. Recogen datos sobre si en el suelo hay desniveles, por ejemplo, ayudándonos a ajustar la postura cuando pisamos un terreno irregular.  También son primordiales para responder rápido ante un desequilibrio y evitar así una caída. Además, sabemos que un mal apoyo de los pies mantenido en el tiempo, o lo que entendemos por “mala pisada”, puede ser causa de lesiones en un futuro.

Caminar sobre diferentes texturas, temperaturas o densidades (césped, arena seca o mojada, azulejos con relieves, superficies calientes o frías, etc.) son ejercicios muy buenos para activar y promover el buen desarrollo de un pie activo y funcional. Puede que, al principio, si tu niño no está acostumbrado a caminar descalzo, le resulte algo raro o incómodo porque el pie es muy sensible. Pero seguro que pronto se adapta a las nuevas sensaciones y luego no hay quien le ponga las sandalias.

¿Quién diría que con tan solo quitarle los zapatos a tu chiquitín ya estás haciendo un trabajo de estimulación tan completo y saludable?

La piscina

El medio acuático suele gustar mucho a los pequeñajos. La piscina y el mar nos permiten realizar movimientos que con la gravedad actuando, o sea, fuera del agua, probablemente no los podríamos hacer, ¡o por lo menos, no igual de bien! Partiendo de esta base y en lo que respecta a las piscinas más bajas donde hacen pie los pequeños: caminar, correr y saltar son formas muy buenas de fortalecer nuestra musculatura y mejorar las reacciones de equilibrio de todo el cuerpo. Chapotear con manos y pies es otro ejercicio espectacular para activar la musculatura y trabajar fuerza de ambas extremidades superiores e inferiores.

Sumergir objetos flotantes también es un movimiento estupendo para activar la musculatura del tronco y cintura escapular. También decir que cualquier juego con pelota pequeña o grande es muy importante para la coordinación ojo-mano u ojo-pie, planificación motora, y regulación y precisión del movimiento, tanto dentro del agua como fuera.

Y, recordando lo del apartado anterior, en la mayoría de las piscinas hay césped, cemento, y otro tipo de terrenos que pueden ser un gran estímulo para la planta de los pies.

La orilla del mar

El mar es más cambiante que la piscina y nos da nuevas oportunidades estimulantes. Si la playa está plana y hay oleaje, la orilla del mar con el agua por los tobillos o bajo las rodillas, puede ser otro punto estrella para jugar con los pequeñajos: o bien correr por la orilla, saltar las olas o aguantar los rebotes de las olas sobre las piernas.

Incluso algunos niños nos sorprenden cogiendo olas encima de planchas de bodyboard o tablas de surf con toda la complejidad que ello implica. ¡Una pasada! Y nunca está de más recordar que tanto en el mar como en la piscina, los peques deben estar bajo vigilancia atenta de un adulto y si no saben manejarse bien dentro del agua, deben utilizar el dispositivo acuático que mejor les convenga.

La arena

Pisarla ya es trabajar y, como hemos visto arriba, ¡si lo hacemos descalzos tanto mejor! Al tener una densidad y textura diferentes al suelo, el hecho de caminar sobre ella nos cuesta más trabajo y es muy importante para la estimulación de la musculatura de toda la planta del pie.

Enterrarse en la arena es otro ejercicio chulo: Os recomiendo enterrarles los pies por encima de los tobillos y jugar con el peque de pie en esta posición tirándonos una pelota y ajustando su postura. O, sentado, que el peque intente liberar los pies del agujero. A veces, la arena de la playa no está nivelada y hay pendientes que podemos utilizar, bien para bajar o bien para subir, andando o corriendo, incluso haciendo la croqueta.

Hacer castillos y hundir las manos en la arena son otra forma de estimulación sensorial de la palma de las manos.

Hacer volar cometas

Quizás para niños no tan pequeños y con algo más de destreza motora, esta puede ser una actividad muy chula en la que no solo trabajamos la fuerza de los brazos sino también la habilidad para hacer volar la cometa y mantenerla arriba en el aire.

Seguramente que muchas de estas cosillas ya las lleváis haciendo tiempo, pero aquí hemos querido explicaros cuáles son los beneficios motrices de cada una de las actividades para que el niño encuentre motivación para moverse, disfrute del movimiento ¡y aprenda jugando!

¡Feliz verano lleno de actividades divertidas y juegos estimulantes!

Raquel Nolasco : Fisioterapeuta pediátrica.

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